miércoles, 5 de noviembre de 2008

Gabriel, un Pit Bull obligado a pelear y abandonado malherido

Hay en Puente Genil (Córdoba), una Protectora de Animales llamada La Guarida y en ella colabora Nuria, una chica que hace pocos días acompañó a un cachorro de pastor alemán -abandonado por su dueño cuando estaba enfermo terminal- durante sus últimas horas y le procuró todo el consuelo del que fue capaz, conmovida por el estado del perro y la miserable actitud de su dueño, que lo arrojó a la calle cuando ya ni se tenía en pie la pobre criatura.

Pero no ha sido esta la única ocasión en la que Nuria, una mujer admirable, ha permanecido al lado de uno de estos seres condenados a que se les administre una inyección letal, porque ya les resultaba imposible recuperarse de las heridas y malos tratos que les había
n infligido el hombre. Ella sabe lo que es ver cómo sufren silentes, cómo el miedo es constante en su mirada, cómo no comprenden el porqué de su maldita suerte y cómo se les escapa la vida sin que hayan tenido un instante de felicidad y de cariño. Únicamente en sus minutos finales, los que les restan hastan que son sacrificados para no prolongar su agonía, conocen palabras amables, caricias y atenciones de la mano de Nuria, que les brinda una sonrisa mientras en su interior la rabia y el dolor le destrozan porque sabe que no será la última vez que tenga que asistir a la eutanasia de un perro víctima de la brutalidad de algunos criminales que se hacen llamar seres humanos.

Las siguientes líneas, redactadas por Núria, relatan sus sentimientos tras acompañar a Gabriel hace unos meses, un Pit Bull que habían utilizado para peleas y al que abandonaron una vez que ya estaba destroz
ado y no les servía para su sangriento negocio.

Gracias Nuria por existir y mostrar una sensibilidad sólo comparable en su inmensidad a la crueldad de aquellos que le hicieron tanto da
ño a Gabriel.


DEDICADO A GABRIEL

He deseado esta tarde triste, quedarme a solas contigo. No nos conocemos de nada, nunca nos hemos visto, pero en este día, siento que tengo que sentarme frente a tí. Y tiene que ser esta misma tarde porque mañana.... ya no estarás. Van a sacrificar tu vida, hecho, que sin hablar, estás pidiendo a gritos. Está cayendo la tarde, el horizonte se ha tornado rojo, semejante al hilillo de sangre que cae de tu boca. Y es que solo mirarte da miedo.

Te falta un ojito y no puedo evitar pensar en tu sufrimiento cuanto te lo arrancaron en unos de tantos combates ilegales en los que te habrás visto envuelto y en los cuales, y muy en contra de tu voluntad, eso seguro, los sádicos, te han obligado a participar, a luchar, a combatir, a pelear, a matar.... Una lucha encarnizada, pacto a muerte, dentellada aquí y allá, desgarros, vuestra piel destrozada y hecha jirones, y vosotros, pobres desgraciados, luchando a muerte, obedeciendo ciegamente a los demonios disfrazados de dioses idolatrados.

No quiero ni imaginar ese momento, ni todos los que precedieron en tu larga y sombría vida, Creo que podrás tener 13 o 14 años. Muchos, y demasiados días de amargura. Has debido ser para tus verdugos todo un "campeón". Grande y hermoso "ejemplar" has sido, y aún lo eres. Corpulento "de cabeza ancha", como prefieren los sanguinarios sin escrúpulos. Ahora te me presentas ya viejo, enfermo y acabado.... a través de los barrotes del chenil. Me miras fijamente, con el pobre ojito que te queda, así, impasible, estático, cansado y paralizado ante una vida que te ha tratado tan injustamente.

De vez en cuando, tengo que apartar la mirada. Impones, turbas y a la vez, despiertas mucha compasión, mucha pena. Han hecho de ti un infeliz.... Sentada frente a ti, cae la tarde, triste, pero hermosa, teñida de sangre, pero atravesada por una línea blanca en su horizonte. Tú y yo sabemos que esa línea es el día de mañana. Es la esperanza, el fin de tus días que se lleva por fin tu sufrimiento, antes de lo que esperas, y es que penosamente ya nada puede hacerse por tu desgraciada existencia.

Viejo, resignado, herido, desconfiado.... haces bien en no fiarte ya de nadie porque nunca nadie te ha dado nada, a excepción de golpes, palizas y gritos. Y no he deseado ni conocer tu nombre, el nombre de asesino con el que te han gritado y golpeado. Hoy te he llamado Gabriel, sólo entre tú y yo, como el ángel caído que ahora eres.

Y me sigues mirando, algo curioso, tan fijamente... y sé lo que estás pensando. No es difícil imaginar que ya todo te resulta indiferente, que ya no vas a creerte que a tí vaya a sucederte algo bueno, que nadie a estas alturas vaya a regalarte una pobre caricia. Ya no esperas nada de nada y sé que mañana, cuando vengan a dormirte para siempre, ni siquiera intentarás escapar de la muerte amiga. Fíjate, vosotros que la oléis a distancia.... Y es que entenderás, como el ser inteligente y desahuciado que eres, que va a ser el único acto de amor que la cruel raza humana ha cometido contigo en tu larguísima y sangrienta vida.

Pasa la tarde y tú y yo, continuamos mirándonos, a solas, en la perrera. Los demás perrillos están calladitos, respetando quizás el momento de despedida que nos está envolviendo esta tarde, tu última tarde... Y vuelvo a pensar en todo el daño que se te ha inflingido, enquistando y endureciendo tu corazón, jaleado para que matases a otros desgraciados, que te han maltratado hasta el cansancio y finalmente, cuando ya no puedes ni con tu alma hecha jirones, acabas tus días en una perrera de la que nunca ya saldrás, solo, tan solo y enfermo...

Y te miro por última vez, acongojada y deshecha, y te llamo en tono cariñoso con el hilito de voz que me queda, en esta tarde que se muere, pero eres incapaz de mover un músculo de tu exhausto cuerpo. Ya no hay lenguaje en forma de alegría en tu rabo, ni en tus orejas mutiladas. Me levanto y me sigues con la mirada, te pongo un colchoncito en un rincón. Lo único que puedo regalarte. Es mi deseo que pases la última noche de tu lúgubre existencia, acomododadito. Aislados tus gastados huesos del frío del suelo. Tu última mirada me lo agradece. Quisiera haber hecho mucho más por ti, pero como tantas veces, no he llegado a tiempo. Ojala antes de marcharte, pudieras comprenderlo. Con pasos muy lentos, te diriges hacia él, y por fin, te quedas dormidito. Ojala sueñes esta última noche con el Arco Iris en el que pronto estarás. Duerme ángel caído. Descansa de una vez, y mañana, cuando despiertes, un brevísimo instante, sea para vislumbrar la paleta de colores que te invita a dejar el mundo oscuro en el que te metieron y del que, por fin, sales para siempre.

Ha llegado la noche. El horizonte rojo se ha ocultado, pero perdura la línea blanca, esponjosa y flotante en el cielo sombrío: tu última esperanza.

NURIA MARTÍN.

APAP "LA GUARIDA" DE PUENTE GENIL.

www.laguarida.org

www.animalhelp.es

jueves, 30 de octubre de 2008

Ocho perros mueren de inanición encerrados en Castellón


Leo en un diario la noticia y me cuesta creer que sea la crónica de un hecho real; parece más bien sacada del guión de alguna película gore, el producto de la imaginación de un director en el intento de transmitir un relato cargado de crueldad, de sufrimiento, de sadismo y maldad pensado para revolver las entrañas del espectador.

Pero no, ha sucedido el 19 de Octubre en Onda, una Localidad de Castellón. Un vecino que caminaba por la montaña, al pasar cerca de una masía abandona escuchó los lamentos apagados de un perro, se introdujo en la edificación y el panorama que allí se encontró fue dantesco: ocho canes yacían muertos y lo habían hecho de inanición, ya que aparecieron sus cuerpos en diferentes habitaciones de la vivienda cerrada y a su alrededor no había restos de comida ni de agua, tan solo basura y excrementos. En ese entorno de miseria pasaron sus últimas horas sin que nadie les ayudase. Fueron muriendo de una de las formas más espantosas que es posible concebir: de sed y de hambre. Tan solo uno, aquel del que escuchó los débiles quejidos el paseante logró sobrevivir a una situación tan cruel y despiadada y ahora se recupera de la grave desnutrición y deshidratación que padece. Ocho seres capaces de amar, de sentir, de sufrir, ocho criaturas inocentes condenadas a un tormento atroz porque un hombre así lo quiso.

La Asociación Amigos de los Animales de Castellón (ASPAC) ha interpuesto una denuncia y el Grupo SEPRONA de la Guardia Civil investiga los hechos para intentar hallar al culpable, aquel que no tuvo el menor reparo en dejar abandonados a los perros entre unos muros de los que les resultaba imposible salir y sabiendo que irían muriendo poco a poco por falta de alimento y bebida. Esperemos que los medios que se dediquen a la búsqueda del autor de semejante brutalidad sean los adecuados para identificarlo y que la justicia le imponga una condena acorde con un crimen tan repugnante como el que ha cometido.

¿Qué clase de monstruo hay que ser para llevar a cabo un acto así?. No merece vivir en libertad, al menos durante un largo periodo de tiempo, quien es capaz de torturar a unos perros de tal modo; quien tiene la sangre fría suficiente como para seguir con su vida como si nada estuviera pasando, mientras sabe que dentro de un edificio nueve perros desesperados están experimentando una agonía atroz sin la menor posibilidad de huida.

Espero que el responsable sea encontrado y que su pena no se limite a una simple multa. Este individuo salvaje y despreciable, merece entrar en la cárcel y que tal hecho sirva de reflexión para todos aquellos que saben que en este País maltratar a un animal e incluso matarlo sale muy barato. Ya está bien de tibieza con estos asuntos, no podemos seguir siendo testigos día tras día como está ocurriendo de casos de perros y gatos mutilados, apaleados, envenenados, quemados o que permanecen atados sin sustento a su alcance.

Los jóvenes no queremos crecer en una Sociedad en la que la crueldad con los animales es una realidad cotidiana que apenas tiene consecuencia para aquellos que la practican.

Alejandro Ortega Izquierdo


martes, 21 de octubre de 2008

La Historia de Canelo

Tal debería no escribir esta introducción porque cualquier cosa que diga respecto a la Historia que voy a "pegar" a continuación probablemente no será digna de ella ni hará justicia tanto a su protagonista como a Ricardo Muñoz, autor de un escrito que transmite tanta sensibilidad, profundidad y ternura, que me siento incapaz de realizar un comentario sobre el mismo sin sentir el temor de que me estoy quedando corto.

Ricardo, en su Bl
og "Linde 5 - Otro Enfoque", nos ha "regalado" la crónica de lo ocurrido no hace tanto tiempo en Cádiz con un perro que durante ¡doce años! espero la salida de su amo -un indigente- en la puerta del Hospital al que el hombre había entrado sin saber que iba a morir dentro. Y lo hizo porque las últimas palabras de su amigo fueron: "Espérame aquí compañero".

No creo que pueda existir n
adie que después de leer esta historia permanezca indiferente. Gracias Ricardo por dárnosla a conocer.


CANELO, LA TRISTE HISTORIA DE UN PERRO TRISTE

En la trimilenaria ciudad de Cádiz, un animal escribió con letras de constancia y pulso de lealtad, una de las más hermosas páginas que la humanidad recuerde. Lo llamaron "El perro de Cádiz" y "El perro de todos". Incluso, alguien lo definió como canis viator gardirense, es decir, "perro callejero gaditano".

Este can tiene calle propia. El Ayuntamiento, gracias al empuje de AGADEN (Asociación Gaditana para la Defensa de la Vida y el Estudio de la Naturaleza) y del pueblo entero, le dio su nombre a la vía peatonal adyacente al Hospital Puerta del Mar, donde el chucho pasó sus últimos años. En la citada calle se instaló una rememorativa placa de bronce -obra de la escultora Presentación Navarro-, en la que se lo ve echado, en inequívoca postura de espera..


Esta historia empezó a rodar al final de la penúltima década del siglo
XX, y cuenta con dos protagonistas; un vagabundo doblegado por el padecimiento, y un perro de conducta mansa y silente andar. Para el mendigo su perro lo era todo; amor, amistad, y coraza contra el virulento soplo de la soledad. Y para el perro su dueño significaba el lenguaje pleno reducido a dos palabras; un amigo. Las calles gaditanas los vieron pasar enhebrando paseos y alegrías; el hombre vigilando su can con la amplitud de su cariño, y el can husmeando en cada rincón, y enredándose en breves carreras con oponentes imaginarios.
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El indigente, una persona de salud quebrantada, albergaba en su interior un desagradable invasor; una enfermedad renal que le exigía someterse a diálisis cada semana. El perro, cual sombra asociada, iba con
él hasta la entrada del Hospital Puerta del Mar.

Aquella mañana el mendigo se despidió de su mascota:

-Espérame aquí, compañero.

Y el "compañero", como siempre, se quedó allí; firme.

Pero ese día la dolencia derivó en gravedad, y el paciente fue ingresado de urgencia. Mientras tanto, el chucho calmamente aguardaba al amigo.

Y se produjo lo inevitable, ¡la muerte llegó sin preámbulos y al enfermo le firmó el fin de su existencia!

El perro desconocía que el amor y las caricias nunca más tornarían.

Por la puerta que enmarcaba el regreso, el amigo no salió. Tal vez la muerte, en un gesto bondadoso, le dio otro camino a la retirada, librando al animal del trauma de la separación.
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Las horas fueron cayendo en el depósito del tiempo, y el portento del reencuentro se resistía a mostrar su rostro amable. En la memoria del can resonaba la frase que marcaría el comienzo de su desamparo: "
Espérame aquí, compañero". Y ahí se mantenía, repasando con mirar prolijo las figuras de quienes abandonaban el centro sanitario.

Las jornadas pasaron y las preguntas corrieron rumbo al entendimiento de Cádiz; ¿qué hacía ese perro en la puerta del hospital? ¿Por qué sus ojos siempre estaban clavados en la entrada? ¿Por qué volvía cuándo lo espantaban? La búsqueda de respuestas fue abonando la curiosidad popular. Empero, pronto la verdad destapó la razón del extraño comportamiento; el perro aguardaba a su dueño, y su dueño había muerto al otro lado de la puerta.

Rápidamente el drama del animal empezó a hallar cobijo en todas las conversaciones, y se referían a él por el apelativo de Canelo, el color de su pelo. Y Canelo poco a poco se fue convirtiendo en la personificación de la lealtad.

El personal del hospital, los vecinos, y los taxistas con parada en el lugar, acoplaron el esmero al respeto, y lo atendieron en sus necesidades. Mas, por timidez o por un reflejo de cortesía el chucho rechazaba el agua y la comida. No obstante, en el momento que la debilidad se impuso, la merma de fuerzas le aconsejó aceptar las invitaciones. Comía y bebía con gesto humilde y miradas agradecidas, meneando la cola en réplica a las caricias que le daban.
Muchos quisieron adoptarlo, pero en Canelo la determinación lucía un único tono; la fidelidad. Y la fidelidad lo estancaba en señera actitud, y con la imagen del amigo refugiada en su memoria; deseando verlo aparecer con la sangre renovada, enarbolando una sonrisa, y trayendo en las manos el con
tacto que premiaría la espera.

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Los días transcurrieron conformando meses, los meses al agruparse formaron años, y los años agigantaron su desdicha en la emoción de la gente. Pero él aguantaba, ungido de firmeza, inaccesible al desaliento, y con la intemperie como abrigo.

Las crónicas de entonces registran: "Desde Estados Unidos llegó una caseta de can para que fuera su vivienda, pero las ordenanzas municipales prohibían su instalación a las puertas del hospital". Canelo ni se inmutó por la rigidez del Ayuntamiento, y continuó siendo lo que siempre había sido; un "sin techo".

La triste historia de este perro triste obtuvo resonancia nacional e internacional. De él se ocuparon numerosos medios de comunicación, y apareció en los noticieros de todo el mundo. La BBC le dedicó un documental tierno y conmovedor.

Una mañana, Canelo sintió que algo en forma de redondel silbaba sobre su cabeza, y antes que el
instinto lo catapultara al salto de la fuga, la cuerda aterrizó en su cuerpo y un tirón apretó el nudo del rigor cortándole la respiración. Quedó con las patas abanicando el aire, haciendo de la impotencia el cepo de su desesperación. Los laceros lo llevaron a la perrera. Sin una queja, Canelo integró su mansedumbre en los ladridos de los otros ocupantes del lugar -verdadero corredor de la muerte para los animales sin hogar-. ¿Qué había ocurrido? Pues, que un caballero presentó una denuncia, quejándose de la permisividad otorgada al can tan cerca del acceso al hospital, sin contemplar el riesgo para la salud pública.

La reacción no tardó en emerger; los gaditanos, con AGADEN al frente, se aunaron en el grito y arremetieron contra las autoridades municipales. El empeño popular obró el prodigio de la rectificación. El Ayuntamiento decidió poner en la liberación una vertiente de simpatía, y lo convirtió en "perro indultado" (privando así a la perrera de su huésped más ilustre). La presión del pueblo salvó a Canelo del "aislamiento preventivo" y de la guadaña sanitaria.

AGADEN se hizo cargo de él, y tras vacunarlo y desparasitarlo, le arregló la documentación a fin de que dejara de ser un "sin papeles". Y nuevamente hubo personas que intentaron adoptarlo. Intentos baldíos, ya que se escapaba y volvía al sitio; a la atalaya de la expectativa. A él le constaba que su amigo entró por ahí y por ahí tendría que salir.

El 9 de diciembre de 2002, días antes que el nuevo año desembarcara con sus campanadas, brindis y alegría, Canelo, ahogado por la espera, cruzó una calle en pos de un respiro, y la muerte vino a su encuentro montada en el ímpetu motorizado. En las inmediaciones del Hotel Playa Victoria, el descuido de un conductor lo descabalgó de la vida. El desaprensivo, al amparo de los reflejos de la chapa de su automóvil, huyó a ocultarse entre los pliegues del anonimato. Canelo acabó tumbado, vencido; sintiendo los pulmones en fase decreciente, y maquillando el rostro del asfalto con su sangre generosa.

La noticia ¡estremeció la ciudad! ¡La mudez se apoderó de las gargantas! Los niños mordieron sus risas, la actividad arrió banderas, la ambición detuvo los vaivenes, y el pueblo buscó en los corazones una lágrima de consuelo. En la atmósfera se palpaba el desgarro del silencio. A los ojos de Cádiz subió la tristeza, y el pesar congeló todos los gestos; el perro más querido se había marchado a los puertos del adiós.

Así concluyeron doce años de inútil espera. Doce años consumidos palmo a palmo, minuto a minuto, mirada a mirada; ensamblando luces y sombras, fríos y calores, céfiros y tormentas. Canelo, al morir, su postrer pensamiento viajó hasta el añorado amigo, llevándose cual regalo de despedida, el recuerdo del arrullo de sus palabras, la tibieza de su mano cariñosa, y el tintineo de su sonrisa.

La vida de Canelo se escurrió por la estela dibujada con su lealtad, pero nos dejó lo único que nos podía dejar; un inolvidable mensaje de amor. El olvido no ha borrado su huella. Su infelicidad permanece engarzada a la memoria de aquellos que lo amaron. Gente que transida de emoción, al pie de la placa estampó esta leyenda: "A Canelo, que durante 12 años esperó a las puertas del hospital a su amo fallecido. El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad. -Mayo de 2003".

Este modesto animal, ergo haber vivido en estado de abandono, pasó a ser la musa de una pléyade de artistas, saltando de las bellas artes a la música, y de la música a las letras. Miguel Torres López lo incluyó en su novela "Los que esperan". Pépin Muriel le dedicó el libro infantil "El perro Canelo". El poeta Juan Pablo le hizo un poema "A Canelo", al que pertenecen estos versos: "Te encuentro siempre triste y abatido, pero atento adonde tu mirada alcanza, porque aún no has perdido la esperanza, ni aceptas que tu amo se haya ido".

Si los deseos tienen alas, mis pensamientos vuelan hacia ese recodo de la esperanza, donde seguramente están Canelo y su dueño; unidos para siempre en el abrazo que la felicidad concede a las almas puras.

Ricardo
Muñoz José

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martes, 23 de septiembre de 2008

La peletería, tortura y muerte al servicio de la moda

Dejo este artículo acerca de la peletería extraído de la Fundación Altarriba ( www.altarriba.org ). En él se nos explica la realidad que esconde el negocio de las pieles. Esos abrigos tan caros y aparentemente tan hermosos que vemos en algunos escaparates, exhibidos por modelos o que lucen orgullosas sus poseedoras por la calle, llevan escrito el dolor, la tortura y una muerte lenta y terrible de miles de animales, cuyo único fin es ser despellejados para que otras bestias, pero esta vez en el sentido despectivo del término, se vistan sin importarles que esa piel le haya sido arrancada a un ser vivo.


La industria peletera se sustenta en la explotación y la muerte de cientos de miles de animales, millones, que viven encerrados en granjas en pequeñas jaulas en condiciones antinaturales, hasta que alcanzan el tamaño suficiente y reciben la muerte.

Otros son brutalmente agredidos en su hábitat, y en muchos casos se despellejan mientras siguen vivos, únicamente atontados por un golpe, como ocurre con las crías de foca.

A continuación te exponemos algunos ejemplos de los animales que son torturados en cautividad para que ciertas "personas" puedan después gastarse una millonada en taparse con los restos.

EL VISÓN

Vive al lado de arroyos y ríos. La industria peletera los mantiene en jaulas de 40x40x50 cm., por lo que su movimiento se reduce; apenas pueden darse la vuelta. El estrés del cautiverio les vuelve locos y suelen autolesionarse y comerse a sus crías. Finalmente, las hembras son manipuladas para ser más fecundas, con el resultado de que el 20% de las crías mueren.

Tipos de muerte para el visón:

Retorcerles el cuello manualmente.

Asfixiarlos, encerrándolos en una caja e introduciendo monóxido de carbono. Esta es una muerte lenta que dura 30 minutos.

Inyectarles un narcótico directamente en el corazón esperando acertarle a la primera

LAS OVEJAS

ASTRAKAN: Procede de las crías de las ovejas de Afganistán. Para hacer un abrigo se necesitan 35 ejemplares. Se matan para hacer abrigos unos 30 millones al año

Tipos de muerte para las ovejas:

Cuando aún están vivas se les arranca la piel empezando por la pata trasera e introduciendo una caña de bambú para soplar y que se despegue mejor mientras el animal aún se mueve.

EL ZORRO






El zorro tiene un territorio de caza de 20 a 50 km, pero en una granja peletera sólo dispondrá de una jaula de malla metálica de 0'6 m. Estas condiciones tan contrarias a su naturaleza provocan tanto estrés en estos animales que muchos se niegan a comer, dan vueltas incesantes, e incluso, llegan a comerse el rabo hasta el hueso.

Tipos de muerte para el zorro:

Existen tres técnicas para no dañar la piel:

Se cuelga el zorro del cuello con un gancho. Se le introduce un electrodo en la boca y otro en el ano con una barra metálica que suele atravesar las paredes del intestino. Después se le electrocuta.

Se cuelga al zorro boca abajo y se le golpea en la cabeza con un mazo.

Se recurre a la larga agonía del monóxido de carbono.

Para aumentar las camadas, y por tanto la "producción" la industria peletera se sirve de manipulaciones hormonales. Con una descarga eléctrica se consigue semen del macho, que será inyectado en las trompas de la hembra. Convertidos en máquinas reproductoras, los animales sufren un total desequilibrio y descalcificación. La Chinchilla por ejemplo pierde sus dientes y tras múltiples camadas se les mata.

TRAMPAS Y CEBOS

El negocio peletero no sólo utiliza animales criados en granjas. También recurre a animales capturados mediante trampas en las cuales la presa suele intentar liberarse royendo y rasgando su miembro aprisionado.

Ningún animal se libera de tan cruel persecución, en la que caen también otras especies como perros, gatos o ardillas, que el trampero mata por considerarlos alimañas. Aunque el tratado de Washington/CITES prohíbe la importación de animales en peligro de extinción, pagando un buen precio se consiguen estas pieles.

ALGUNAS CIFRAS:

En España se crían 400.000 visones en cautividad cada año. Todos nacen en Abril y mueren en Noviembre. Pese a que no existe un censo oficial, hay unas 50 granjas en Galicia y 20 en el resto del país, en las gallegas se cría el 80% de los visones.

Estos animales tienen una vida media de 6 meses, frente a los 6 años que vivirían en libertad. La disminución de la demanda ha producido que de 340 granjas que había en España en 1989 se haya pasado a 70.

Los mayores productores mundiales de pieles (de granja) son, según la WSPA o World Society for the Protection of Animals:

  1. Dinamarca, con 10,9 millones de animales;
  2. Finlandia: 4,8 millones;
  3. Holanda: 2,8;
  4. EEUU: 2,7:
  5. Rusia: 2,6;
  6. Suecia: 1,4 millones.

Por otra parte, se han denunciado recientemente que en países como China se matan cada año a 2 millones de gatos y perros cuyas pieles son exportadas a Europa y Norteamérica. Los animales mueren de forma atroz, ahorcados o apaleados. Esta piel se vende en objetos como muñecos, llaveros, guantes, juguetes para niños y para animales, etc. Si compras objetos de piel o pelo procedentes de estos lugares ya sabes lo que tienes entre manos.

ALTERNATIVAS:

Apuesta por las fibras vegetales (algodón, lino, etc.) y los tejidos sintéticos. Nuevos materiales como el Gore-Tex, el forro polar, la microfibra y otros son una excelente protección contra el frío.

No te dejes engañar por el argumento de los peleteros "las pieles sintéticas son contaminantes". La industria textil no contamina más que la del metal, la del cuero o la del papel.

En todo caso, deberá ejercerse presión desde el gobierno y asociaciones u organismos medioambientales para que estas industrias contaminen cada vez menos. Nunca puede ser una solución moralmente admisible esclavizar y asesinar a millones de seres vivos para despojarles de su piel.

Respecto al cuero, recuerda que, aparte de ser una de las industrias más contaminantes, comparte beneficios y contribuye al sostenimiento de la industria cárnica, con lo que contribuye a que millones y millones de vacas estén abocadas de por vida a una existencia dolorosa y miserable.

España es el país europeo donde más prendas de piel hay, seguido de Grecia e Italia. España, Grecia e Italia son los países más cálidos de Europa y los más atrasados en muchos aspectos, de ahí que se utilicen las pieles como símbolo de ostentación de riqueza y prestigio.

Son muchas las mujeres que en nuestro país se adornan con prendas de este tipo, muchas de ellas no saben lo que hay detrás ni lo que hubo debajo de ese abrigo, otras se excusan diciendo que su abrigo procede de criaderos especiales con certificados y que no atentan contra la fauna silvestre o en peligro de extinción. No debemos engañarnos, los animales de granja sufren, sufren igual que los silvestres o que cualquier otro tipo de ser vivo.

De hecho, el mundo de las granjas criadero de este tipo de animales desata muchas reflexiones de índole moral, pues nos hace pensar en seres vivos criados y asesinados por motivos meramente estéticos. Los animales criados intensivamente en granjas son sometidos a un trato inmoral, aberrante y doloroso por el mero hecho de ser bellos. Visones, zorros, martas, chinchillas y demás animales con pelajes destinados al lujo son criados en habitáculos reducidísimos, cuando naturalmente han gozado de un hábitat natural grande donde se movían en total libertad.

Por poner un ejemplo, el zorro, cuyo hábitat natural comprende kilómetros de vida en libertad es mantenido en jaulas donde apenas puede moverse y en las que es sometido a tales condiciones de estrés y pánico que se automutila y enloquece.

Muchos de ellos, debido a los avances genéticos, son aberrados en su morfología con tal de conseguir más centímetros de piel útil de la que sacar un mayor beneficio económico.

Nos encontramos ante animales-máquina de los que se extrae su riqueza, don exclusivo para ellos y se les roba en aras de la moda y de una estética muchas veces inconsciente y otras, sabedora de esto, egoísta y cómplice.

Los tormentos a que son sometidos estos bellos animales son indecibles y fuente de pesadillas para cualquier persona que goce de un mínimo de sensibilidad: el visón, del que por métodos de cruces y aplicaciones de la genética se consiguen tonalidades muy variadas, es criado en jaulas de 50x60cm durante toda su vida. las hembras son también manipuladas e inseminadas para conseguir mayor fecundidad y camadas más numerosas, de las cuales, fallece el 20% de los cachorros.

Para conseguir su piel se suele retorcer el cuello del animal manualmente o provocar axfisia encerrándoles en cajas e introduciendo monóxido de carbono hasta que, tras 30 minutos de agonía aproximadamente, el animal fallece.

Otra técnica, al parecer muy utilizada debido a la tradición de la que goza es asfixiar al visón apretando contra su hocico una lata.

La piel de zorro es de las más bellas y cotizadas, su precio en el mercado es altísimo a pesar de que es criado intensivamente en granjas. Debido a esto, los métodos para matar a estas criaturas son de una mayor crueldad, ya que no se puede estropear su piel bajo ningún concepto. Los más utilizados son los siguientes: se cuelga de un gancho al animal por su cuello y se le introduce un electrodo de baja intensidad, para evitar quemaduras, por la boca y por el ano o la vagina se inserta una barra metálica que suele desgarrar el intestino del animal. Con el electrodo y la barra se le aplican descargas en un número variable hasta que el zorro muere electrocutado.

En otras ocasiones se puede colgar al animal boca abajo y golpear su cabeza hasta la muerte, ésta técnica es menos usada debido a que muchas mujeres gustan de estolas que llevan la cabeza o parte de esta en uno de sus extremos.

Como podemos comprobar, el llevar pieles es una moda muy cruel y la procedencia del animal no le resta ni un ápice de esa crueldad, es más, sólo puede acrecentarla cuando se trata de animales en peligro de extinción o silvestres que, a pesar del tratado de Washington/CITES, se comercian y venden por parte de mafias y que causan todos los años bajas terribles en las poblaciones de animales protegidos (linces, tigres, ocelotes, pumas...).

Estos animales silvestres son cazados mediante trampas o cepos, lo que lleva consigo una muerte cruenta y larga, otra vez en aras de la estética.

Todos nos hemos fijado que muchas señoras mayores llevan abrigos de astracán (karakul) independientemente de su nivel económico. Parece que a cierta edad es algo obligado tener un chaquetón o abrigo de este tipo de piel. Pues bien, la extracción de la piel del cordero karakul es una de las más crueles en parte debido a su uso masificado, cada año son sacrificados medio millón de estos corderitos. La piel del karakul se extrae a los dos días del nacimiento del animal, que es desollado en vida comenzando por una de las patas traseras, en la que para facilitar el despellejamiento, se introduce una cánula o caña por la se sopla aire evitando así que la fina piel quede adherida al hueso y al músculo. El animal se mantiene con vida hasta que se procede al desollamiento de la mitad de su cuerpo.

Para un abrigo de astracán hacen falta 32 corderos, para uno de visón entre 60 y 80 individuos, para uno de zorros 15, los mismos que para uno de nutria, para uno de martas son necesarias 55 martas...

Debido a la información existente al respecto no podemos moralmente apreciar la belleza de un abrigo de piel, ya que si la piel es bella jamás hará más bella a la mujer que la lleve. La naturaleza le dio la piel al animal para que viviese con ella lo mismo que nosotros vivimos con la nuestra. Hoy por hoy no es necesario el uso de estas prendas debido a que las condiciones más adversas pueden ser combatidas con otro tipo de tejidos. De hecho, son tejidos alternativos los utilizados en las misiones de investigación en los polos.

Debemos invitar a la reflexión, ningún animal debe ser criado y matado por motivos estéticos. La belleza es irreconciliable con la crueldad y la ostentación. Jamás una piel otorgará estatus a nadie.

La crueldad no tiene prestigio ninguno.

www.altarriba.org



lunes, 22 de septiembre de 2008

Rex, el perro que rescató al bebé canguro

Quiero transcribir aquí esta historia, tan sencilla como hermosa, que he podido leer un Blog llamado Linde5-Otro enfoque ( www.linde5-otroenfoque.blogspot.com ) y al que recomiendo a todo aquel al que le preocupe la defensa de los derechos de los animales que entre a conocerlo, porque en él su autor, siempre con palabras hermosas y una capacidad de expresión admirable, es capaz de trasladarnos a un mundo en el que la crueldad con esas criaturas se nos presenta como uno de los actos más ruínes que puede cometer el hombre.

La Historia de Rex, el perro que rescató al bebé canguro, además de mostrarnos hasta qué punto la sensibilidad y generosidad de estos animales puede constituir un ejemplo que los humanos deberíamos de seguir, creo que viene al caso y es el momento más adecuado para divulgarla, ya que hace pocos días hemos tenido la oportunidad de ver en televisión unas imágenes repugnantes grabadas también en Australia, en las que un individuo maltrataba a base de propinarle puñetazos a un canguro hasta que el pobre animal caía inconsciente.

Este perro, como otros tantos, merece mayor consideración y respeto que muchos humanos cuyos actos les convierten en los únicos seres indignos que habitan la Tierra.


REX, EL PERRO QUE RESCATÓ AL BEBÉ CANGURO


El perro que rescató al bebé canguroLa mañana del pasado domingo 23/marzo, Leonie Allan paseaba junto a su perro de 10 años llamado Rex, cuando encontraron un canguro atropellado por un coche, muy cerca de su hogar en Bells Beach (cerca de Torquay) Victoria, Australia. Lo que nadie sabía es que una cría de unos 4 meses y medio permanecía con vida en el interior de la bolsa marsupial de su madre.

Nadie, excepto Rex.

Cuando Leonie trabajaba en el portal de su casa, Rex empezó a señalar que había encontrado algo, a Leonie le preocupaba que hubiese encontrado alguna serpiente o algo parecido y al llamarle para que regresara, Rex traía consigo a la pequeña cría marsupial, depositándola a sus pies.



Obviamente el perro sabía que la cría seguía con vida en el interior del marsupio y de alguna manera consiguió sujetarla cuidadosamente por el cuello y traerla hasta mi", cuenta Leonie.

Sorprendentemente, el perro, que es un cruce entre Pointer Alemán de Pelo Corto y de Pelo Grueso o de Alambre, era tan cariñoso con la cría que los dos permanecían completamente tranquilos e inalterables.

La cría no sentía miedo y se acercaba a Rex dando saltos. Rex respondía olisqueando y lamiendo al pequeño canguro que llevará el nombre de Rex Jr. en honor de su salvador.

Actualmente la cría recibe los cuidados necesarios en Jirrahlinga Wildlife Sanctuary junto a otra cría huérfana, cuando tenga 9 meses de edad será trasladado a una propiedad cercana a Bells Beach, donde fue encontrado; con el objetivo de introducirle gradualmente a la vida salvaje a los 18 meses de edad.

La directora del centro, Tehree Gordon, se mostraba sorprendida por aquel vínculo de confianza entre ambos animales, añadiendo: "Es una lección a tener en cuenta, los perros pueden ser criados en un ambiente familiar y al mismo tiempo ser respetuosos con la vida silvestre, tan sólo hay que enseñarles lo que está bien o mal".


www.linde5-otroenfoque.blogspot.com



martes, 16 de septiembre de 2008

Valentón, Toro de la Vega 2008 ha muerto asesinado en Tordesillas

Las imágenes que aparecen a continuacion han sido tomadas hoy sin ser visto por un Activista de Igualdad Animal. (www.igualdadanimal.org )










Un año más lo han hecho. A pesar de las protestas de cientos de manifestantes que sólo dos días antes acudieron a Tordesillas y a Valladolid para expresar su repulsa hacia esta Tradición que desde el Patronato del Toro de la Vega llaman "Torneo milenario" y que consiste en perseguir, acosar y matar al animal a lanzazos, unos cuantos bestias a caballo y el resto de energúmenos a pie, han acorralado a Valentón hasta que uno de ellos, conocido por "Jarula" y de nombre Antonio Rodríguez Jiménez, lo ha matado con su lanza y después ha exhibido orgulloso el rabo del toro clavado en ella.

No ha sido posible tomar imágenes del momento en el que acababan con la vida de Valentón y cualquier labor de los medios de comunicación se ha hecho muy complicada, porque esta pandilla de salvajes trata de ocultar a la opinión pública la carnicería que tanto les divierte. Sí hemos podido ver en cambio amenazas e insultos a los periodistas y es que los aficionados a este brutal espectáculo, son seres violentos, egoístas y muy peligrosos.

Hoy ha muerto un ser vivo a manos de hombres y yo, como joven, siento vergüenza y asco de lo ocurrido; no quiero crecer en una Sociedad que permita tales actos y por eso, pido a los responsables y a aquellos que tienen capacidad para prohibirlo, que esta locura se haya celebrado por última vez y que no haya más víctimas después de Valentón por culpa de una costumbre sangrienta y que nos muestra lo más bajo y ruin del ser humano.

He llorado viendo las imágenes de todos esos desalmados persiguiendo al pobre animal indefenso y he sentido una rabia difícil de expresar al saber que lo habían asesinado. Pero no pienso dejar que el dolor se convierta en silencio ni mucho menos olvidar, por eso pido justicia y razón allí donde sólo hay barbarie y crueldad. Algún día, los que hoy somos jóvenes, miraremos hacia atrás y sentiremos desprecio por aquellos que cometen tales actos y por los que los permiten. Menos mal que existe todo un movimiento creciente de Asociaciones y personas luchando para que esto se acabe y ese es el ejemplo que tenemos que seguir, el de la defensa de todos los seres y el activismo real y eficaz. No vale con lamentar y no hacer nada.

Ver vídeo del Toro de la Vega 2008:

http://www.20minutos.es/noticia/412195/0/toro/vega/2008/


Alejandro Ortega Izquierdo

martes, 9 de septiembre de 2008

En Galápagos (Guadalajara), un toro es torturado para diversión de los hombres


Incluyo este artículo publicado por el Sr. Javier Rada en el Diario Público en el que se describe una tradición que se celebra en la Localidad de Galápagos (Guadalajara). La "diversión" consiste en que un grupo de cafres montados en diferentes vehículos: turismos, todoterrenos, tractores, quads, excavadoras, etc, persiguen a un toro aterrado, lo acosan y le provocan un sufrimiento tremendo hasta que al final, después de horas de agonía para la pobre criatura le descerrajan dos tiros y lo matan. Es repugnante no sólo que haya quien se entretenga de este modo, sinó que esté permitido por la Junta de Castilla - La Mancha. Siento asco de pertenecer a una Sociedad capaz de semejantes barbaridades.


ADRENALINA CONTRA EL TORO


Muge constantemente, llora este toro aterrado, que se oculta entre la maleza del antiguo cauce de un riachuelo. Centenares de vehículos, algunos luciendo banderas piratas, y hasta franquistas, lo cercan. Apesta a embrague quemado. Y rugen las máquinas del infierno. Minotauro, este es tu fin. Entra en el laberinto mecánico...

Cabalgamos hacia un salvaje oeste mecanizado, cuyo título, por su eufemismo, deja perplejo al visitante: encierro en el campo. En realidad, se trata de una inverosímil carrera campo a través en la lucha por un trozo de toro agónico.

Polvo y persecución. Un exceso de vehículos. Un mundo extraño que recuerda a la ciencia-ficción, cuando lo primitivo y lo tecnológico se funden como en las cacerías apocalípticas de un guión de la saga de Mad Max. Vehículos cuatro por cuatro, motos de cross, quads, cars, tractores, una excavadora tipo bulldozer, coches tuneados como autos locos persiguiendo y acosando al toro.

Ocurrió el sábado pasado en Galápagos (Guadalajara). Y ocurre también en otros pueblos cercanos, como en El Casar. Es una "moderna tradición", aseguran sus defensores, que mezcla sin concierto adrenalina, rallys y toros. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha admite que en ocasiones se incumple la normativa, en cuanto a vehículos y maltrato animal, pero que es "muy difícil de controlar".

"Ésto empezó como un espectáculo que ha ido degenerando en otra cosa", afirma un portavoz de la Junta en Guadalajara. A pesar de que se incumple el reglamento taurino, sin la denuncia del delegado gubernativo, es decir, la única patrulla de la Guardia Civil que vigila la zona, no hay caso.

De cacería con motos

Como en una cacería motorizada donde no impera ningún tipo de ley, como un rally hacia la decadencia total, los ejecutores pisan el acelerador detrás del animal. "Esto es una fiesta, ya ves. Cada uno coge el coche más cutre, lo maquea y a perseguir al toro", asegura uno de los asistentes a la tortura que tuvo lugar el sábado pasado.

En cuanto el animal se detiene, todos lo cercan, lo encajonan en el laberinto que se ha formado con los coches. El bicho tiene las astas magulladas de tanto rasgar la chapa. Y la gente se sube a los capós o techos, convertidos el día de la fiesta en extraños burladeros.

Empieza así el vía crucis: los presentes en el campo dan al animal con varas recias hasta que éstas se parten; lo golpean con banderas; lo lapidan con grandes piedras o latas de cerveza. Y de tantos calambres eléctricos, lo atontan.

Para los grupos ecologistas, como la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales, Guadalajara se ha convertido en unterritorio comanche en donde "queda mucho por investigar", admiten. Los niveles de las hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol, la noradrenalina o la andrenalina se disparan en el toro, según la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT). La novedad es una causa muy poderosa de estrés, especialmente cuando el animal es enfrentado súbitamente a ella.En este tipo de ganado, las novedades y los sonidos o imágenes extrañas suelen ser señales de peligro.

Terror y agonía

Son tantos vehículos, y tanto el terror del toro, que el animal no hace más que esconderse, lo que incrementa su sufrimiento, ya que todos empiezan a atacarle para que prosiga su camino. "Se ha escondido como un conejo entre las zarzas, está cagao", dice uno de los visitantes, subido en una segura loma.

Sí: está cagao, confuso, muge terriblemente, se queda quieto, intuye que se acerca el fin. ¿Cómo lo devolvéis al corral?, preguntamos. La respuesta es clara: "Dos tiros y punto, y buenos bistecs". Pero aún le queda al bicho varias horas de agonía (de 18.30 a 20.10 horas duró el encierro). "¡Venga, hay que darle con la pértiga eléctrica, sino no se mueve!", grita con autoridad un hombre de mediana edad.

Ni con esas. Deciden enviar la excavadora para que golpee con la pala la maleza. Hay gente montada a caballo, pero no actúan. Esta es la era las máquinas. "Quita el tractor de en medio, sino, nunca saldrá", vocean. No existe tradición que justifique este acto, y no todos los vecinos del pueblo de Galápagos están de acuerdo con él.

Los encierros en el campo empezaron con tractores hará unos 15 años. Y ahora parecen el Guadalajara-Dakar. "Esto es más que una locura, los que participan arrasan las tierras de los agricultores, y encima la gente no es del pueblo, muchos vienen de fuera a divertirse. Deberían prohibirlo, pero entonces entre todos se cargarían al alcalde", confiesa un vecino, que prefiere quedar en el anonimato.

El rally lleva demasiado tiempo inmóvil. Si el toro abandona la fortaleza verde y regresa al campo yermo, sabe que le esperan las máquinas que rugirán como la manada de leones que cazan al búfalo. Prefiere los golpes y las descargas. Se acerca un todo terreno. Se le pone enfrente. El último desafío. La última humillación. ¡Plaf!

La pistola de matadero ha hundido su nunca. Los niños dan patadas al cuerpo inerte, como al caudillo que pierde la guerra. Uno de los ganaderos se acerca al cadáver del animal. "¡Mira, estaba ciego, por eso se movía poco!", dice. Quizá fue lo mejor. No ver el laberinto metálico. No ver bestias mecánicas. No ver esta pantomima del fin de la civilización.

jueves, 28 de agosto de 2008

La diversión de las fiestas


Con la llegada de las fiestas a los pueblos, toda la diversión y júbilo va seguido de la sangre de más de 3000 animales que son degollados, apedreados, despeñados o torturados.

Una fiesta Alicantina es "el cerdo untado", consiste en soltar un cerdo resbaladizo que huye hasta que es capturado por una manada de gente que le provoca la rotura de muchos huesos y la amputación de las orejas y la cola.

Sin duda, los toros y terneras son los más empleados en las fiestas populares, dada su fuerza y resistencia.

En Valencia se celebra "el toro embolado". A la víctima, el toro, se le colocan en los cuernos unos trapos impregnados con alquitrán y se les prende fuego. El toro empieza una carrera desorientado por las calles. El motivo de que el animal corra no es el hecho de que unas patéticas personas se pongan delante de él, no, el toro huye del calor y la llamas, que en la mayoría de las veces, el goteo incandescente les cae en la frente y en los ojos, haciendo que se queden ciegos.

En Coria, en animal va por las calles huyendo de los dardos que la gente le dispara. Algunos se les clavan en lo ojos, mientras recibe patadas y golpes.

Esto no es más que una pequeña lista de las atrocidades que esas personas a las que equivocadamente se les llama "humanas" realizan para tener una disculpa para emborracharse.

Los circos con animales, la crueldad que no se ve.



Un circo puede ser algo hermoso, entretenido, divertido y emocionante. Bajo la carpa: payasos, contorsionistas, trapecistas, funámbulos, magos, saltimbanquis, malabaristas, etc... constituyen un espectáculo que tan pronto nos hace sonreir como detener la respiración y permite que pasemos horas muy agradables.

Pero un circo también puede convertirse en un lugar macabro, más parecido a los estadios romanos que le dieron su nombre y en los que la muerte era el plato principal, que a un lugar donde niños y adultos puedan disfrutar de una diversión sana. Así ocurre en los circos en los que se utilizan animales.

Para empezar, muchas de esas criaturas son capturadas en estado salvaje y una vez separadas de sus familias y de su hábitat natural, su vida se convierte en una rutina cruel de cadenas, sufrimiento e intimidación. Son transportadas en vagones o camiones con mala ventilación y condiciones ambientales extremas. No se tienen en cuenta las peculiaridades de cada animal y da igual que sea un elefante africano o un tigre de Siberia, ambos soportarán temperaturas cuyo organismo no puede tolerar. Se les obliga a realizar números que jamás representarían en la naturaleza, en estado de libertad; si un oso va en bicicleta, si un tigre salta a través de un aro envuelto en llamas o si un elefante se levanta sobre sus patas, es porque son sometidos a una disciplina de dominación que incluye palizas, descargas eléctricas, mordazas, ayunos y toda una serie de acciones brutales disfrazadas bajo el nombre de "adiestramiento".

Permanecen en jaulas de las que sólo salen para actuar o para sus entrenamientos, y son tan duras sus condiciones de vida, obligados a comer, beber, dormir, defecar y orinar en el mismo lugar y sometidos a hambre, golpes, latigazos y hasta descargas, que muchos de ellos se autolesionan, se dan golpes en la cabeza o muestran comportamientos perturbados; como solución, en ocasiones se les practican la extracción quirúrgica de los dientes y garras para evitar accidentes, además de recurrir sistemáticamente a la opción de drogarlos.

Y así envejecen y si no han muerto antes, algo que ocurre muy a menudo, cuando llega el momento en el que no pueden seguir dando espectáculos, son tres las medidas que suelen tomar con ellos: una es sacrificarlos, (después de haberlos torturado, explotado y haber obtenido beneficios con su sufrimiento), para que no supongan un gasto incómodo e innecesario. Otra es el abandono; hay abundantes casos documentados de circos que dejan atrás a estas criaturas encerradas en cajones, cuyo destino es una agonía lenta y muy dolorosa. Otra solución habitual es venderlos para experimentación o para utilizarlos como blancos, que serán abatidos por individuos que pagan mucho dinero por disponer de un puesto de caza desde el que matar a una animal viejo, cansado, herido y a veces, drogado para la ocasión.

El hecho de que muchas veces no veamos lo que hay tras de esos números circenses que parecen tener gran mérito, no disculpa el que estemos permitiendo, alimentando y enseñando a nuestros hijos, una cultura basada en el sometimientos atroz de otros seres y justificando la tortura sólo porque la víctima no es racional.

Circos que NO utilizan animales en sus espectáculos: Cirque du Soleil, El Circo de Oz, El Circo New Pickle Family, y El Cirque D´Hiver.

lunes, 25 de agosto de 2008

La firma del torero


En la médula del dolor,
con su bandera del Estado Español,
se derrama la sangre de su color
enfermizo del Festejo español.
Con toda tu hipocresía vives para asesinar,
pero no nos lo tragamos
y no importa lo que puedas rebuznar.
Con la supuesta valentía enmascarado
los gritos silenciosos a tu lado.
Tras el gran capote
se esconde ese "machote"
armado contra la bestia.

Sonriendo a toda la afición,
dejando tras de si un rastro de cobardía
y de especulación
en el juego de la vida, falto de valentía,
maestro en la tortura y el dolor.
Pero no le llega para acabar el morir,
no, antes hay que sufrir.
Sólo lágrimas para los embestidos
de ridícula tristeza
pues lo siguiente es el final de los latidos.
Todo acaba con la admiración,
seguida de rabo y oreja
y la verguenza del diestro
que mutila y mata sin compasión.

Alejandro Ortega Izquierdo

viernes, 22 de agosto de 2008

Los Circos

Los circos muestran una distorsionada imagen de la vida salvaje. En la naturaleza, los osos no van en bicicleta, los tigres no saltan a través de aros envueltos en llamas de fuego y los elefantes no se levantan sobre sus patas.

Las leyes que protegen a los animales en los espectáculos ambulantes son inadecuados e ineficazmente aplicadas. Los animales en lo circos viven una aterradora vida de dominación, confinamiento y entrenamiento violento. Son prácticas comunes las palizas, descargas eléctricas, mordazas, punzones, ayunos, obligarles a representar trucos ridículos que ellos no pueden entender.

La mayoría de los elefantes utilizados en los circos son capturados en estado salvaje. Una vez separados de sus familias y de sus ecosistemas naturales, sus vidas consisten en poco más que cadenas e intimidación.

Los pequeños elefantes nacidos en granjas son alejados de sus madres, condenados a una horrorosa vida entre jaulas, encadenamientos, latigazos, soledad (les mantienen en aislamiento hasta que aprenden a temer a sus entrenadores) y sufrimiento, igual que cualquier animal de circo. Algunos domadores admiten que las descargas eléctricas, el hambre y los golpes son "técnicas" corrientes de adiestramiento.

jueves, 21 de agosto de 2008

El hígado de pato (Foie gras), una "delicia" que esconde una tortura espantosa

Izda: hígado de pato normal
Dcha: hígado de pato para foie gras

Artículo extraído de la Fundación Altarriba ( www.altarriba.org ), en el que se describe la realidad que hay detrás de una de las "exquisiteces culinarias!" más demandadas: el Foie Gras o Hígado de pato engordado. Nos hablan de su sabor y de su valor nutritivo, pero nunca nos cuentan que para obtenerlo, esos animales sufren un padecimiento terrible, difícil de imaginar. Cada vez que nos llevemos un bocado de Foie Gras a la boca, deberíamos de pensar cómo se ha conseguido y recordar las imágenes que se muestran a continuación.


LA VERDAD QUE SE ESCONDE DETRÁS DEL FOIE GRAS

El Foie gras (literalmente 'hígado gordo') es el hígado enfermo de una oca o un pato que ha sido obligado a ingerir comida varias veces al día, mediante un tubo metálico, de unos 20 a 30 cm de largo, que se introduce a través de su garganta y hasta el estómago. Para obligar a su cuerpo a producir foie gras el ave debe tragar en pocos segundos una enorme cantidad de grano. La consecuencia es que su hígado crece hasta diez veces su tamaño normal, y el ave enferma de esteatosis hepática. Un hígado normal pesa unos 50 gramos, pero para obtener la denominación de foie gras, las normas de esta industria alimenticia exigen que alcance un mínimo de 300 gramos. Si el ave lucha por liberarse cuando el tubo atraviesa la garganta, o si el esófago se contrae por inducción al vómito, corre el riesgo de asfixia y de perforación del cuello.

La introducción del tubo provoca lesiones acompañadas de infección por gérmenes y una inflamación muy dolorosa. La alimentación no equilibrada, y forzada en cantidad, provoca con frecuencia enfermedades del sistema digestivo potencialmente mortales. Inmediatamente después de cada sesión de alimentación forzada el ave sufre ahogo y diarrea. El crecimiento anormal del hígado le impide respirar y hace que todos sus movimientos sean extremadamente dolorosos. Si este tratamiento se realiza de forma continuada, provocará la muerte de los animales. Se llevan al matadero antes de que la muerte les llegue como consecuencia de lo que les han hecho. Sin embargo, los más débiles ya llegan a la sala del matadero en estado agonizante, y muchos de ellos ni tienen tiempo de ser rematados allí: el índice de mortalidad de estas aves es entre diez y veinte veces más alto de lo normal durante el periodo de alimentación forzada.

La violencia inherente a la producción del foie gras justificaría por sí misma la prohibición. Pero para muchos de estos animales, el infierno que atraviesan no se limita a la brutalidad de la alimentación forzada. A muchos de ellos se les arranca parte del pico sin anestesia, con unas tenazas o unas tijeras. Es propio de los patos pasar gran parte de su vida en el agua. En estas “granjas”, muchas aves están encerradas en cobertizos, dentro de cajones en los que el suelo de tela metálica les destroza las patas. Las cajas son tan diminutas que las aves no pueden ni darse la vuelta, y mucho menos levantarse o agitar las alas. Muchos de los que sobreviven hasta llegar al matadero sufren fractura de los huesos durante el transporte y la manipulación, y todo esto para que finalmente los agarren por el cuello y los electrocuten antes de cortarles el cuello. Las hembras se suelen triturar vivas o se gasean al poco de nacer, porque su hígado tiene más venas que el del macho y es menos aprovechable.

¿Cómo puede, el simple placer de comerse un hígado, justificar que se imponga una vida tan terrible a un ser vivo que, como nosotros, puede sentir el dolor y la angustia? ¿Tenemos derecho a permanecer sordos ante este sufrimiento, y a no dar la cara contra esta esclavitud inmoral, sólo porque pertenecen a otra especie?. Hay leyes que protegen a los animales contra la tortura y la crueldad. Hay un quebrantamiento deliberado de estas leyes en el caso de los 30 millones de animales que cada año se usan para el foie gras, sobre todo en Francia. Nos dicen que el “sufrimiento necesario” es aceptable. Pero consumir este producto es absolutamente innecesario. Nadie, ni siquiera lo que se lucran de este comercio, puede afirmar lo contrario. El precio por kilo del foie gras va bajando en el mercado para el bolsillo de los compradores, mientras que los animales, con el martirio deliberado de su cuerpo, lo pagan muy caro cada día. Francia también está pagando caro por el foie gras; se ve como un país reaccionario comparado con aquellos otros en lo que está prohibida la producción. ¿Pero cómo podéis decir que es una tradición de alta cultura esa costumbre bárbara de meterle un embudo o un tubo de goma por la garganta a un animal enjaulado?.

www.altarriba.org
www.vidauniversal.org
www.equanimal.org
www.igualdadanimal.org
www.liberaong.org