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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Gabriel, un Pit Bull obligado a pelear y abandonado malherido

Hay en Puente Genil (Córdoba), una Protectora de Animales llamada La Guarida y en ella colabora Nuria, una chica que hace pocos días acompañó a un cachorro de pastor alemán -abandonado por su dueño cuando estaba enfermo terminal- durante sus últimas horas y le procuró todo el consuelo del que fue capaz, conmovida por el estado del perro y la miserable actitud de su dueño, que lo arrojó a la calle cuando ya ni se tenía en pie la pobre criatura.

Pero no ha sido esta la única ocasión en la que Nuria, una mujer admirable, ha permanecido al lado de uno de estos seres condenados a que se les administre una inyección letal, porque ya les resultaba imposible recuperarse de las heridas y malos tratos que les había
n infligido el hombre. Ella sabe lo que es ver cómo sufren silentes, cómo el miedo es constante en su mirada, cómo no comprenden el porqué de su maldita suerte y cómo se les escapa la vida sin que hayan tenido un instante de felicidad y de cariño. Únicamente en sus minutos finales, los que les restan hastan que son sacrificados para no prolongar su agonía, conocen palabras amables, caricias y atenciones de la mano de Nuria, que les brinda una sonrisa mientras en su interior la rabia y el dolor le destrozan porque sabe que no será la última vez que tenga que asistir a la eutanasia de un perro víctima de la brutalidad de algunos criminales que se hacen llamar seres humanos.

Las siguientes líneas, redactadas por Núria, relatan sus sentimientos tras acompañar a Gabriel hace unos meses, un Pit Bull que habían utilizado para peleas y al que abandonaron una vez que ya estaba destroz
ado y no les servía para su sangriento negocio.

Gracias Nuria por existir y mostrar una sensibilidad sólo comparable en su inmensidad a la crueldad de aquellos que le hicieron tanto da
ño a Gabriel.


DEDICADO A GABRIEL

He deseado esta tarde triste, quedarme a solas contigo. No nos conocemos de nada, nunca nos hemos visto, pero en este día, siento que tengo que sentarme frente a tí. Y tiene que ser esta misma tarde porque mañana.... ya no estarás. Van a sacrificar tu vida, hecho, que sin hablar, estás pidiendo a gritos. Está cayendo la tarde, el horizonte se ha tornado rojo, semejante al hilillo de sangre que cae de tu boca. Y es que solo mirarte da miedo.

Te falta un ojito y no puedo evitar pensar en tu sufrimiento cuanto te lo arrancaron en unos de tantos combates ilegales en los que te habrás visto envuelto y en los cuales, y muy en contra de tu voluntad, eso seguro, los sádicos, te han obligado a participar, a luchar, a combatir, a pelear, a matar.... Una lucha encarnizada, pacto a muerte, dentellada aquí y allá, desgarros, vuestra piel destrozada y hecha jirones, y vosotros, pobres desgraciados, luchando a muerte, obedeciendo ciegamente a los demonios disfrazados de dioses idolatrados.

No quiero ni imaginar ese momento, ni todos los que precedieron en tu larga y sombría vida, Creo que podrás tener 13 o 14 años. Muchos, y demasiados días de amargura. Has debido ser para tus verdugos todo un "campeón". Grande y hermoso "ejemplar" has sido, y aún lo eres. Corpulento "de cabeza ancha", como prefieren los sanguinarios sin escrúpulos. Ahora te me presentas ya viejo, enfermo y acabado.... a través de los barrotes del chenil. Me miras fijamente, con el pobre ojito que te queda, así, impasible, estático, cansado y paralizado ante una vida que te ha tratado tan injustamente.

De vez en cuando, tengo que apartar la mirada. Impones, turbas y a la vez, despiertas mucha compasión, mucha pena. Han hecho de ti un infeliz.... Sentada frente a ti, cae la tarde, triste, pero hermosa, teñida de sangre, pero atravesada por una línea blanca en su horizonte. Tú y yo sabemos que esa línea es el día de mañana. Es la esperanza, el fin de tus días que se lleva por fin tu sufrimiento, antes de lo que esperas, y es que penosamente ya nada puede hacerse por tu desgraciada existencia.

Viejo, resignado, herido, desconfiado.... haces bien en no fiarte ya de nadie porque nunca nadie te ha dado nada, a excepción de golpes, palizas y gritos. Y no he deseado ni conocer tu nombre, el nombre de asesino con el que te han gritado y golpeado. Hoy te he llamado Gabriel, sólo entre tú y yo, como el ángel caído que ahora eres.

Y me sigues mirando, algo curioso, tan fijamente... y sé lo que estás pensando. No es difícil imaginar que ya todo te resulta indiferente, que ya no vas a creerte que a tí vaya a sucederte algo bueno, que nadie a estas alturas vaya a regalarte una pobre caricia. Ya no esperas nada de nada y sé que mañana, cuando vengan a dormirte para siempre, ni siquiera intentarás escapar de la muerte amiga. Fíjate, vosotros que la oléis a distancia.... Y es que entenderás, como el ser inteligente y desahuciado que eres, que va a ser el único acto de amor que la cruel raza humana ha cometido contigo en tu larguísima y sangrienta vida.

Pasa la tarde y tú y yo, continuamos mirándonos, a solas, en la perrera. Los demás perrillos están calladitos, respetando quizás el momento de despedida que nos está envolviendo esta tarde, tu última tarde... Y vuelvo a pensar en todo el daño que se te ha inflingido, enquistando y endureciendo tu corazón, jaleado para que matases a otros desgraciados, que te han maltratado hasta el cansancio y finalmente, cuando ya no puedes ni con tu alma hecha jirones, acabas tus días en una perrera de la que nunca ya saldrás, solo, tan solo y enfermo...

Y te miro por última vez, acongojada y deshecha, y te llamo en tono cariñoso con el hilito de voz que me queda, en esta tarde que se muere, pero eres incapaz de mover un músculo de tu exhausto cuerpo. Ya no hay lenguaje en forma de alegría en tu rabo, ni en tus orejas mutiladas. Me levanto y me sigues con la mirada, te pongo un colchoncito en un rincón. Lo único que puedo regalarte. Es mi deseo que pases la última noche de tu lúgubre existencia, acomododadito. Aislados tus gastados huesos del frío del suelo. Tu última mirada me lo agradece. Quisiera haber hecho mucho más por ti, pero como tantas veces, no he llegado a tiempo. Ojala antes de marcharte, pudieras comprenderlo. Con pasos muy lentos, te diriges hacia él, y por fin, te quedas dormidito. Ojala sueñes esta última noche con el Arco Iris en el que pronto estarás. Duerme ángel caído. Descansa de una vez, y mañana, cuando despiertes, un brevísimo instante, sea para vislumbrar la paleta de colores que te invita a dejar el mundo oscuro en el que te metieron y del que, por fin, sales para siempre.

Ha llegado la noche. El horizonte rojo se ha ocultado, pero perdura la línea blanca, esponjosa y flotante en el cielo sombrío: tu última esperanza.

NURIA MARTÍN.

APAP "LA GUARIDA" DE PUENTE GENIL.

www.laguarida.org

www.animalhelp.es

jueves, 30 de octubre de 2008

Ocho perros mueren de inanición encerrados en Castellón


Leo en un diario la noticia y me cuesta creer que sea la crónica de un hecho real; parece más bien sacada del guión de alguna película gore, el producto de la imaginación de un director en el intento de transmitir un relato cargado de crueldad, de sufrimiento, de sadismo y maldad pensado para revolver las entrañas del espectador.

Pero no, ha sucedido el 19 de Octubre en Onda, una Localidad de Castellón. Un vecino que caminaba por la montaña, al pasar cerca de una masía abandona escuchó los lamentos apagados de un perro, se introdujo en la edificación y el panorama que allí se encontró fue dantesco: ocho canes yacían muertos y lo habían hecho de inanición, ya que aparecieron sus cuerpos en diferentes habitaciones de la vivienda cerrada y a su alrededor no había restos de comida ni de agua, tan solo basura y excrementos. En ese entorno de miseria pasaron sus últimas horas sin que nadie les ayudase. Fueron muriendo de una de las formas más espantosas que es posible concebir: de sed y de hambre. Tan solo uno, aquel del que escuchó los débiles quejidos el paseante logró sobrevivir a una situación tan cruel y despiadada y ahora se recupera de la grave desnutrición y deshidratación que padece. Ocho seres capaces de amar, de sentir, de sufrir, ocho criaturas inocentes condenadas a un tormento atroz porque un hombre así lo quiso.

La Asociación Amigos de los Animales de Castellón (ASPAC) ha interpuesto una denuncia y el Grupo SEPRONA de la Guardia Civil investiga los hechos para intentar hallar al culpable, aquel que no tuvo el menor reparo en dejar abandonados a los perros entre unos muros de los que les resultaba imposible salir y sabiendo que irían muriendo poco a poco por falta de alimento y bebida. Esperemos que los medios que se dediquen a la búsqueda del autor de semejante brutalidad sean los adecuados para identificarlo y que la justicia le imponga una condena acorde con un crimen tan repugnante como el que ha cometido.

¿Qué clase de monstruo hay que ser para llevar a cabo un acto así?. No merece vivir en libertad, al menos durante un largo periodo de tiempo, quien es capaz de torturar a unos perros de tal modo; quien tiene la sangre fría suficiente como para seguir con su vida como si nada estuviera pasando, mientras sabe que dentro de un edificio nueve perros desesperados están experimentando una agonía atroz sin la menor posibilidad de huida.

Espero que el responsable sea encontrado y que su pena no se limite a una simple multa. Este individuo salvaje y despreciable, merece entrar en la cárcel y que tal hecho sirva de reflexión para todos aquellos que saben que en este País maltratar a un animal e incluso matarlo sale muy barato. Ya está bien de tibieza con estos asuntos, no podemos seguir siendo testigos día tras día como está ocurriendo de casos de perros y gatos mutilados, apaleados, envenenados, quemados o que permanecen atados sin sustento a su alcance.

Los jóvenes no queremos crecer en una Sociedad en la que la crueldad con los animales es una realidad cotidiana que apenas tiene consecuencia para aquellos que la practican.

Alejandro Ortega Izquierdo


miércoles, 20 de agosto de 2008

Psicología del maltrato

Artículo extraído del Blog Eco Animal de El Diario Montañés acerca de la psicología de los maltratadores de animales. Es fundamental estar atento a cualquier acto de este tipo para ponerle fin de forma inmediata. El maltrato animal es un acto profundamente cruel en si mismo y es el indicio de posibles acciones violentas futuras contra seres humanos. Enlazado desde: http://blogs.eldiariomontanes.es/eco-animal

PSICOLOGIA DEL MALTRATO

Ningún animal mata por placer, sino siempre para sobrevivir; en cambio, el humano es el único que quiebra esta "ley de la selva" que puede matar simplemente por placer, dejando atrás a la presa muerta. El sadomasoquista goza del sentimiento de poder. No manda el instinto de vida, sino el de muerte: el placer de ser mayor y más poderoso que el
prójimo.

Según varios estudios realizados, la gran mayoría de los maltratadores de animales o personas comparten una historia común de castigo parental brutal, negligencia y rechazo. El psiquiatra, Dr. Alan Felthous, junto con otros colegas, ha identificado una tríada constituida por el abuso físico por parte de los padres, crueldad hacia los animales, y violencia hacia las personas.

En gran parte,los estudios basados en el abuso animal y criminología adulta, muestran que las primeras instancias de crueldad hacia los animales tienen lugar temprano en la vida del maltratador. Según la antropóloga, Margaret Mead (1964), "Una de las cosas más peligrosas que le pueden pasar a un niño es matar o torturar a un animal y salirse con la suya". Casi todos los niños jóvenes atraviesan una etapa de crueldad "inocente", en la cuál pueden lastimar insectos u otros animales pequeños en el proceso de explorar el mundo y descubrir sus habilidades. La mayoría de los niños, sin embargo, con la guía adecuada de los padres y maestros, se tornan sensibles al hecho de que los animales pueden sentir dolor y sufrir y por lo tanto hay que tratar de evitar causarles tal dolor. Algunos, sin embargo, parecen quedarse encerrados en un patrón de crueldad que puede perdurar

toda la vida.

¿Para qué abusan o matan los maltratadores de animales?

  • Demostrar y confirmar su poder y control
  • Para aislar la víctima y los niños.
  • Eliminar la competencia por la atención.
  • Ob ligar a la familia a mantener la violencia en secreto.
  • Enseñar sumisión.
  • Para vengarse de actos de independencia y auto-determinación.
  • Perpetuar el contexto de terror.
  • Prevenir que la víctima se vaya u obligarla a que vuelva.
  • Castigo por haberse ido.
  • Degradar a la víctima al involucrarla en el abuso.

¿Por qué debemos reconocer el maltrato animal como una forma de violencia contra humanos?

  • Abusar de animales expone el propósito deliberado de golpear más que la pérdida de control.
  • Abusar de animales y lastimar niños está íntimamente relacionado.
  • Abusar de animales es violencia e indica cómo la violencia está interconectada.
  • Amenazando, hiriendo o matando animales puede indicar un potencial aumentado para la violencia/letalidad.
  • Las víctimas pueden posponer irse al temer por la seguridad de su mascota.
  • Identificando abusadores de animales puede ayudar a identificar otras víctimas de violencia dentro de la familia.


¿Existe una conexión entre maltrato animal y violencia humana?

Casi un cuarto de todos los casos de crueldad animal intencional también involucran alguna forma de violencia familiar. La violencia doméstica es la forma de violencia familiar más frecuentemente reportada, seguido por abuso de niños y de mayores.

  • 21% de los casos de crueldad animal intencional también involucra alguna forma de violencia familiar.
  • 13% involucra violencia doméstica. En estos casos, el perpetrador abusa de su pareja y obliga a la víctima a observar la crueldad hacia los animales.
  • 7% involucra abuso a niños. En estos casos, el perpetrador abusa del niño y obliga a la víctima a observar la crueldad animal.
  • 1% involucra abuso a mayores. En estos casos, el perpetrador abusa de la víctima mayor y la obliga a observar la crueldad animal.

¿Quiénes son las víctimas de los maltratadores de animales?

Animales de compañía son los blancos más comunes de maltrato animal, con datos de crueldad hacia los perros (76% de todos los casos de animales de compañía) mucho más frecuente que la crueldad registrada contra gatos (19%). Según un estudio, los datos obtenidos fueron los siguientes:

  • 76% de los casos involucra animales de compañía.
  • 12% de los casos involucra animales de granja.
  • 7% de los casos involucra animales silvestres.
  • 5% de los casos involucra múltiples tipos de animales.

¿Qué tipo de abuso se ejerce sobre los animales?

Más de 57% de los casos analizados fueron caracterizados como abuso intencional o tortura, 31% involucraba negligencia extrema incluyendo hambruna y falta de cuidados, y 12% comprendían tanto negligencia como abuso.

En casos de crueldad animal intencional, las ofensas más comunes incluyen, pegar, patear, acuchillar, tirar, quemar, ahogar, colgar, envenenar, abusar sexualmente y/o mutilar a los animales.

martes, 12 de agosto de 2008

Abuso animal, una señal de problemas mayores

Aquí dejo un artículo muy interesante escrito por Alisa Mullins, en él explica cómo es frecuente comprobar que aquellos que acaban mostrando comportamientos extremadamente violentos con seres humanos, previamente han tenido una conducta similar con animales.


La condena de Michael Skakel por el asesinato de su vecina Martha Moxley en Connecticut, no fue sorpresa para aquellos que trabajan con casos de abuso animal. En 1975 y con sólo 15 años de edad, Skakel apaleó a Moxley hasta matarla y posteriormente, comentó que había matado a una ardilla con el mismo artefacto antes de colgar al animal en una banderilla del campo de golf. En base a los estudios practicados, se encontró que Skakel había seguido un patrón de conducta violenta.

De acuerdo con los perfiles de conducta del FBI, de la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, funcionarios que aplican la ley y organizaciones dedicadas al bienestar infantil, la gente que lastima a los animales, con seguridad continuarán “el juego” pero hacia un escenario más grande: sus compañeros humanos.

Hemos visto este mismo patrón una y otra vez. Muchos de los asesinos más infames de nuestro tiempo “practicaron” con animales.

Albert DeSalvo, el “estrangulador de Boston” que mató a 13 mujeres entre 1962 y 1964, confesó que en su juventud atrapaba perros y gatos en jaulas y los hería con flechas. El asesino en serie Jeffrey Dahmer comenta que de niño, disfrutaba matando a las mascotas de sus vecinos.

Kip Kinkel, que mató a sus padres y a dos compañeros de escuela en Springfield, Ore., con todo un historial de maltrato y tortura animal, alardeaba de haber hecho estallar vacas, matar gatos, ardillas y otros animales encendiéndoles cohetes en la boca. Luke Woodham, de Pearl, Miss., torturó a su propio perro (describiendo el asesinato del animal como “una cosa bella”) antes de apuñalar a su madre hasta matarla y de disparar contra un grupo de gente fuera de su escuela. Dos adolescentes de Colorado, Eric Harris y Dylan Klebold, que mataron a 12 compañeros de escuela y finalmente se dispararon uno al otro, solían jactarse ante sus compañeros de cómo mutilaban animales.

“Existe un factor común en todos estos asesinatos” comentó Howard S. Koplewicz, Director del Centro de Estudios del Niño (Child Study Center), en la Universidad de Nueva York. “Si tiene un hijo con comportamiento agresivo hacia sus compañeros, que le gusta jugar con fuego, le atrae la crueldad hacia los animales y se aísla de los demás, tiene que estar alerta porque son señales importantes que la escuela probablemente ignora”.

No es sorpresa que dentro de este ciclo de violencia también exista la familiar. En un estudio de mujeres golpeadas, más de la mitad de las que tienen mascotas, admitió que su pareja ha lastimado o incluso matado a animales. Una cuarta parte confesó que estaban con la pareja por miedo a tener que dejar al animal allí.

Los oficiales encargados del control animal tienen conocimiento de esta conexión. En San Francisco, los oficiales son entrenados para reconocer cuando un niño está siendo maltratado al analizar a la mascota.

De acuerdo con el Consejo de Abuso contra los Niños (Child Abuse Council), la gente generalmente denuncia con más rapidez el maltrato a animales que el maltrato a un menor de edad, ya que es más notorio y porque no tienen que preguntarse “que habrá hecho el animal para que lo golpearan”.

En 1993, California se convirtió en el primer estado en promulgar una ley que obliga a los oficiales de control animal a reportar el abuso de menores. Las medidas a tomar con base en los informes voluntarios recibidos se encuentran también dentro de la ley de Ohio, Connecticut y el distrito de Columbia. En Florida se han establecido leyes similares.

Escuelas, padres de familia, comunidades, juzgados, cortes estatales, etc., que aún califican como delito menor el maltrato animal, están ignorando una bomba de tiempo de peligrosidad dentro de la sociedad. Las comunidades deben comenzar a castigar severamente a quienes maltratan a los animales, buscando señales de violencia entre las familias y solicitar terapias psicológicas intensivas para los perpetradores.

Alisa Mullins

domingo, 10 de agosto de 2008

Cuando un niño maltrata a un animal


Un niño que crece rodeado de agresión contra cualquier ser vivo tiene más probabilidad de violar, abusar o matar a humanos cuando sea adulto (Kellert & Felthous, 1985).

Teniendo en mente que en el Manual de Transtornos de la APA y en el DSM-IV figura el trastorno de conducta (caracterizado entre otros síntomas por crueldad hacia animales y/o humanos), la violencia hacia los animales podría tener un valor predictivo de violencia hacia humanos.

Mientras se deliberaba la pena de muerte para el paidófilo y asesino de niños Jesse K. Timmendequas, se desveló que de niño sufrió durante muchos años abuso físico y sexual y que se le obligaba a ver cómo se torturaba a sus mascotas para que se mantuviera en silencio (New York Times, 6/11/97).

Los niños reciben desde temprana edad, contacto con imágenes de animales (e incluso, la mayoría de ellos conviven con una o varias mascotas). De éstos aprenden a ser responsables a desarrollar empatía, afecto incondicional y muchos adquieren su autoestima como consecuencia de su relación con su animal de compañía.

Desafortunadamente, en familias problemáticas, los niños pueden aprender que los animales pueden ser maltratados e incluso que la conducta agresiva es aceptable hacia humanos (White & Shapiro, 1994). Algunos niños se identifican con el agresor (que puede maltratarlos a ellos o al cónyuge además de a las mascotas) y se convierten ellos mismos en agresores (Gil, 1994).
Una de las primeras lecciones que le enseñó su padre, él la recordó toda la vida...

Un estudio de la New Jersey Public Child Protection Agency, revela que en el 88% de las familias donde se había maltratado a niños, también se había maltratado a animales. En el 66% de los casos el progenitor agresor había matado o herido a la mascota para inculcar disciplina al hijo (DeViney, Dickert & Lockwood,1983).

Según los expertos, pueden identificarse unos rasgos comunes en niños/adolescentes que presentan violencia escolar (incluyendo asesinatos en masa):

- Se sienten inferiores y criticados
- Presentan comportamientos violentos/agresivos de diferentes maneras y no en un episodio aislado.
- Son rechazados repetidamente, lo que contribuye al incremento progresivo de su agresividad. - Niños aislados mientras sufren daño emocional.
- Los adultos no prestaron la suficiente atención a signos de alarma (como el maltrato a animales, ya que no se consideró a los animales como víctimas si no como una propiedad).
Hay jóvenes que cometen actos de crueldad hacia animales como síntomas de una psicopatología y, a veces, acompañados de una historia familiar problemática. Además de las características arriba enumeradas, su perfil puede incluir:
- Diagnóstico de trastorno de conducta.
- Falta de cuidados y/o malos tratos(abuso físico, abuso sexual o emocional, no atención médica,etc.)
- Violación de las normas sociales y los derechos humanos y animales básicos.
- Perpetrar actos criminales violentos o no, incluyendo los relativos a la propiedad.
- Baja autoestima y elevada susceptibilidad a la presión de otras personas.
- Poco control de la agresividad física y la ira (empiezan las peleas, se auto-mutilan, o agreden a otras personas o animales).
- Rechazo real o percibido erróneamente y sentimiento de ser criticados y/o perseguidos.
- Falta de control de impulsos.
- Sentimientos de falta de poder e inferioridad.
- Capacidad no adecuada de relacionarse socialmente en la mayoría de ámbitos.
- Exceso o falta de apego.
- Falta de apoyo e inculcación de valores básicos por parte de los padres.

Por tanto, las organizaciones de defensa de los animales y contra los malos tratos, la Administración, los clínicos e investigadores, deberán seguir profundizando en las raíces de esta maraña que interrelaciona los malos tratos a animales, la violencia doméstica, y la posible alteración conductual del perpetrador de los abusos.

Núria Querol i Viñas

Fundadora del Grupo para el Estudio de la Violencia hacia Humanos y Animales (GEVHA)