jueves, 28 de agosto de 2008

Los circos con animales, la crueldad que no se ve.



Un circo puede ser algo hermoso, entretenido, divertido y emocionante. Bajo la carpa: payasos, contorsionistas, trapecistas, funámbulos, magos, saltimbanquis, malabaristas, etc... constituyen un espectáculo que tan pronto nos hace sonreir como detener la respiración y permite que pasemos horas muy agradables.

Pero un circo también puede convertirse en un lugar macabro, más parecido a los estadios romanos que le dieron su nombre y en los que la muerte era el plato principal, que a un lugar donde niños y adultos puedan disfrutar de una diversión sana. Así ocurre en los circos en los que se utilizan animales.

Para empezar, muchas de esas criaturas son capturadas en estado salvaje y una vez separadas de sus familias y de su hábitat natural, su vida se convierte en una rutina cruel de cadenas, sufrimiento e intimidación. Son transportadas en vagones o camiones con mala ventilación y condiciones ambientales extremas. No se tienen en cuenta las peculiaridades de cada animal y da igual que sea un elefante africano o un tigre de Siberia, ambos soportarán temperaturas cuyo organismo no puede tolerar. Se les obliga a realizar números que jamás representarían en la naturaleza, en estado de libertad; si un oso va en bicicleta, si un tigre salta a través de un aro envuelto en llamas o si un elefante se levanta sobre sus patas, es porque son sometidos a una disciplina de dominación que incluye palizas, descargas eléctricas, mordazas, ayunos y toda una serie de acciones brutales disfrazadas bajo el nombre de "adiestramiento".

Permanecen en jaulas de las que sólo salen para actuar o para sus entrenamientos, y son tan duras sus condiciones de vida, obligados a comer, beber, dormir, defecar y orinar en el mismo lugar y sometidos a hambre, golpes, latigazos y hasta descargas, que muchos de ellos se autolesionan, se dan golpes en la cabeza o muestran comportamientos perturbados; como solución, en ocasiones se les practican la extracción quirúrgica de los dientes y garras para evitar accidentes, además de recurrir sistemáticamente a la opción de drogarlos.

Y así envejecen y si no han muerto antes, algo que ocurre muy a menudo, cuando llega el momento en el que no pueden seguir dando espectáculos, son tres las medidas que suelen tomar con ellos: una es sacrificarlos, (después de haberlos torturado, explotado y haber obtenido beneficios con su sufrimiento), para que no supongan un gasto incómodo e innecesario. Otra es el abandono; hay abundantes casos documentados de circos que dejan atrás a estas criaturas encerradas en cajones, cuyo destino es una agonía lenta y muy dolorosa. Otra solución habitual es venderlos para experimentación o para utilizarlos como blancos, que serán abatidos por individuos que pagan mucho dinero por disponer de un puesto de caza desde el que matar a una animal viejo, cansado, herido y a veces, drogado para la ocasión.

El hecho de que muchas veces no veamos lo que hay tras de esos números circenses que parecen tener gran mérito, no disculpa el que estemos permitiendo, alimentando y enseñando a nuestros hijos, una cultura basada en el sometimientos atroz de otros seres y justificando la tortura sólo porque la víctima no es racional.

Circos que NO utilizan animales en sus espectáculos: Cirque du Soleil, El Circo de Oz, El Circo New Pickle Family, y El Cirque D´Hiver.

2 comentarios:

ganesha dijo...

ver la crueldad de los humanos(?) hacia los animales , me provoca una infinita tristeza, gracias por informarme, hay cosas como el foie gras que desconocia. jamas comi y en el futuro no lo haria sabiendo gracias nuevamente

jazzblues dijo...

CIRCO SIN ANIMALES
.../... Si, si, tengo que decirlo, los animales en el circo no hacen, ni de lejos, un viaje de placer. He vivido escenas patéticas donde el protagonista siempre ha sido un animal: suciedad, explotación, sufrimiento, stress, desesperación, tristeza y, en ocasiones, sedación a los grandes felinos. Cualquier veterinario puede confirmar que los animales, a pesar de que no pueden razonar tal como nosotros lo hacemos, si que pueden experimentar todo lo que estoy diciendo.
Aún recuerdo el nerviosismo de un gran búfalo de la sabana, magnífico ejemplar que apresuradamente lo conducían a la pista. En su camino, el animal resbaló cayendo al suelo. A consecuencia de esta caída, un hierro punzante, especie de tensor de la carpa le perforó el instestino. Cuando se levantó, éstos le salían del vientre.
Lo que vino después es fácil de adivinar. ¿Quién tiene una pistola? Claro que fue un accidente. Un accidente que nunca habría ocurrido si el animal no hubiera vivido en el circo.
¿Y aquel caso de un orangután que pudo huir de otro circo europeo. Un orangután "muy violento" según los entendidos. Esta violencia desenfrenada no es la expresión final y desesperada de un animal muy parecido al ser humano? No haríamos nosotros lo mismo, luchar o huir ante el sufrimiento causado por el entorno. Ciertamente, cualquier persona o animal que se encuentre bien donde vive no huirá jamás.
Los animales intuyen perfectamente sus necesidades básicas, aun cuando hayan nacido en cautividad. ¿Cómo es posible, entonces, vivir en un espacio diminuto, apartado de su habitat, con la interrelación natural perdida?
En esta situación ¿Qué ofrecen los animales de circo al empresario? Ingresos en taquilla, evidentemente. ¿Y qué ofrece el empresario a cambio? Bien, cualquiera de nosotros puede comprobarlo muy facilmente acudiendo a un circo itinerante visitando el espacio destinado a los animales. En este caso... sobran las palabras...

En síntesis, según mi opinión, los puntos positivos para mantener los animales en el circo serían tres:

Dejando de lado cuestiones éticas, a casi todo el mundo le gusta ver animales que habitualmente no pueden contemplarse haciendo "numeritos de circo".
Es una tradición fuertemente arraigada durante muchos años.
Proporciona beneficio económico al empresario.

Los puntos negativos serían:

La vida que llevan los animales en el circo es absolutamente antinatural.
El espacio habilitado para cada animal es, siempre, muy reducido. Todo lo cual, genera suciedad, sufrimiento y stress. En ocasiones, el animal puede volverse violento, incluso intentará huir, con el peligro que esta situación representa para las personas.
La percepción del territorio desaparece totalmente. Por ejemplo, un animal como el rinoceronte, el cual, tiene muy desarrollada esta sensación, en un circo es como un ser humano sin hogar, como un español sin su país...
La interrelación entre los animales de la misma especie y/o entre animales y naturaleza es prácticamente nula.
Por todas estas últimas razones, creemos que es necesario defender los derechos legítimos que todo ser vivo tiene por el mero acto de vivir. ¿Es posible, entonces, hacer justicia con nuestros compañeros en el planeta Tierra? ¿Es qué somos, nosotros, los humanos, más animales que ellos? O tendremos que gritar con más furza aún ¿Quién habla en nombre de los animales?

Roger Andreu 2º
http://www.rivel.com.es
Texto completo en: http://www.tav.net/circo-animales-tradicion.htm